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El Prat: Entre la necesidad de volar y soñar

 Pienso que los sueños suelen ser las mejores inspiraciones cuando deseamos algo con mucho anhelo como una casa. un buen empleo, estudiar una carrera productiva, un viaje por el mundo, o todo aquello que represente mejores condiciones de vida. 



Es el caso actualmente de la población migrante de cualquier país del mundo en el que la vida cada día se trate de supervivencia. En mi viaje reciente a España tuve que atender un compromiso y viajar de urgencia por avión, hacia una provincia un poco lejana de la ciudad de Barcelona; y en mi desespero por estar temprano en el aeropuerto llamado el de Prat no tuve otra opción que pernoctar en éste durante la noche para tomar el primer vuelo de la mañana.


Luego de superar los retos del tren y metro logré llegar hasta la estación del Aeropuerto T1, desde allí debí seguir entre la lógica y el sentido común para ingresar a los espacios del aeropuerto.


Mi primera impresión fue confusa ante una gran sala con taquillas sin personal trabajando, con muchos puestos de trabajo vacios...en los cuales se encontraba gente durmiendo con mantas, sentados o acostados, algunos en el piso junto a carritos de mercado. Pensaba en ese momento se trataba de viajeros en igual situación que la mía, pero en poco tiempo sabría de una realidad que poco se habla en redes sociales y en medíos de comunicación social. 

En esta situación me senti confusa y  busqué un espacio limpio para sentarme y  a esperar por lo menos 9 horas, mientras llegaban los trabajadores de atención a los viajeros. Es en ese momento que me di cuenta, que cerca  se encontraba una figura que vestia de negro, era una mujer con el cabello recogido y de apariencia agradable.

De inmediato pensé   que quizás  se encontraba lo más parecido a mi situación. Me acerque le pregunte sobre los vuelos y el horario de atención en el aeropuerto, y aun cuando ella no tenía toda la información me aclaro que había otro lugar al pasar  la puerta de vidrio, subiendo por las escaleras mecánicas, en donde hallaría las respuestas a mis dudas. Comprendí  que estaba en el espacio  equivocado, pero aun mas me interesó  la escena de personas que estaban durmiendo en ese lugar del aeropuerto.

Inicié una conversacion con Emilia -nombre que le coloco a esta mujer, para respetar su derecho a la privacidad y  anonimato - Y como pensé inicialmente  que ella igual que yo  esperaría su vuelo hasta la mañana siguiente. Le comenté sobre mí,  sobre mi profesion de socióloga y mi llegada reciente a España, mis ansias de conocer sobre el gentilicio, las maravillas de su historia, sobre las oportunidades de hacer realidad los sueños, tanto de los nacionales y de los migrantes, de los trabajos  y la calidad de vida de todos los que vivían y compartían en este hermoso país...no tardaría ella misma  en contarme sobre sus sueño, su realidad,  y experiencia.

Emilia, de nacionalidad argentina, con 65 años, con casi dos años de haber llegado a Madrid, y gracias a una amiga de origen latinoamericano que le ofreció una habitación donde dormir, y un trabajo de cuidadora interna  para atender a una señora española de 75 años que padecía de cáncer con metástasis en grado terminal, quien  vivía en la casa de una de sus hijas.  Emilia desconocía que debido a esta situación de enfermedad su trabajo solo le duraria 15 dias debido al fallecimiento de la persona que cuidaba. A partir de esa circunstancia no se imaginó que comenzaría su viacruc¡s, ya que además de no tener modo de subsistencia tambien se quedo sin sitio donde dormir. Todo le cambió de manera abrupta.



En ese momento su amiga no se encontraba en España para apoyarla, por lo que  Emilia tenia que resolver de forma inmediata su situacion. La ventaja  es que no era la primera vez que venia a trabajar de cuidadora en España. Ya lo habia hecho en otra oportunidad, sabiendo que era un  empleo temporal, ahorraba el dinero y luego regresó a su pais para  mantener su estilo de vida. Pero ahora la realídad era otra. Se dio cuenta que las personas  migrantes ya no eran tan bienvenidos como en su anterior experiencia.



Mientras Emilia me contaba su historia, escuchaba de momento la tos de quienes dormían en el suelo frio, y a  una señora que hablaba con gritos, y que quizás padecia algun tipo de trastorno mental. Emilia me comentaba que sucedia esto siempre, que la señora tenia pesadillas y siempre gritaba. 


Me perdi algunas palabras de la historia pero pronto lograba conectar  con ella nuevamente. No pude resistir a preguntarle a Emilia la hora de su vuelo y cuando seria el mejor momenta para subir hasta las taquilla a realizar el chequeo y todo lo que corresponde para el viaje. Ella me miró de una manera avergonzada y me confesó que también dormía en el lugar.  Supongo que mi cara fue de tanta sorpresa que de inmediato  comenzó dar las razones del porque hacia esto. Tambien me explicó que fue buscando empleo a través de las personas que conocía, de la publicación de carteles en las paredes y  en los comercios, consiguiendo trabajos eventuales, de esta manera llegó a la ciudad de Barcelona. 


Me comenta  que ahora no cuenta con el permiso de residencia y aun no le han dado cita para empadronarse.  hace unos cuatro meses esta trabajando como interna cuidando a una señora, con problemas de movilidad y de casi 80 años.  Este nuevo empleo era de ensueño para Emilia, ya que al estar de lunes a lunes, podia vivir allí. Pero la situación cambió cuando le han dado desde el viernes en la noche libre para regresar el  domingo en la noche, ya que  aún no poseía el dinero suficiente para poder  alquilar una habitación.

Emilia nunca ha comentado su situación a la familia de la señora que cuida, tampoco a su familia  en su pais de origen. Nadie en Argentina  sabe lo que hace Emilia en este momento para trabajar y para vivir en un pais moderno, y de posibilidades para trabajo y calidad de vida para quienes realmente asumen el reto de enfrentar los obstáculo para hacer realidad sus sueños.


Hace un par de meses Emilia escuchó  en una conversación con otras personas en la fila del comedor social llegó a enterarse que en los aeropuertos duermen personas en situacion de calle, pero solo llegar hasta allá implica gastos de transporte por lo cual no es facil para cualquiera acceder a estas instalaciones. Al llegar a la sala. vio con sus propios ojos a las personas durmiendo en las sillas y en el suelo. 

Cuando le pregunte a Emilia cuanto tiempo llevaba hace esto, me dijo con un poco de tristeza que ya iba para dos meses, pero lo seguiría haciendo un tiempo mas hasta que mejorase su economia  y lograse regularizar su situación  en España.


Mujer trabajadora y ya con la fuerza de haber vencido obstaculos recientes, estaba preparada con algo de comida, algunos dulces, botellita de agua y chaqueta y mantas para el frio. Su primer día no pudo dormir y pudo ver la constancia en la presencia de policías y personal del aeropuerto vigilando la seguridad y  orden en los espacios del aeropuerto.


Desde el inicio le había dicho a Emilia sobre mi profesión de investigadora social y que me interesaba el tema sobre las migraciones y como le iba a los latinos en la Europa actual; ella se sintió un poco halagada por mis palabras de aliento y de cordialidad ante su hazaña, porque para mi lo es, por lo cual me dijo que le gustaría que algun dia se hablara de su historia, eso si...sin decir su nombre y  otros datos que pudiesen revelar quien es y enterarse  su familia y amistades en su país, ya que ella en la oportunidad anterior pudo trabajar en mejores condiciones y volvió a su pais  con buenos ahorros para poder ayudar a su familia.

Finalmente me di cuenta que  habia transcurrido mas de 7 horas en la conversacíon con Emilia, intercambiando algunas anécdotas y su historia, pero debía subir al piso superior del aeropuerto para continuar con


mi viaje, le dije a a Emilia que ya debía dejarla, y acto seguido me confesó que en los casi dos meses de su estadia alli de fines de semana no conocía el area a la que me dirigía, asi que subimos las dos juntas. 
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En cuanto llegamos a la planta superior se escuchaba en los altavoces la información sobre mi viaje y hacia donde debia dirigirme, le exprese mis disculpas  por no seguir acompañandola por  más tiempo y ella solo me dijo que lo entendía, y que por favor no la olvidara, intercambiamos contactos celulares y aqui estoy  aqui...contando la historia de Emilia en su situación del aeropuerto para los durmientes, sean personas migrantes sin papeles y sin dinero para alquilar habitaciones,  o bien sean ciudadanos nacidos en España, pero que por algunas razones deciden o se ven obligadas a mantenerse en situacion de calle y a usar el aeropuerto u otros espacios para dormir o descansar de manera un poco mas segura, cada dia de sus vidas.



Aun falta por investigar, analizar y definir las posibles causas que hacen que  una parte de la población a vivir de la manera como hemos descrito en este artículo, pero ese sera otro tema y otro artículo o quizas muchos más.


Soc.SorayaJiménez











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