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CREENCIAS ERRÓNEAS PARTE I

1. Creencia errónea: “El estar gordo es una consecuencia de la falta de voluntad y autocontrol”

Realidad: 

Aunque pensemos que lo que se nos hace consciente en la mente (vocecita interior de: "haz esto" o "no hagas esto") es la causa de la conducta, no lo es. Lo que escuchamos dentro de nuestro cerebro influye en nuestra conducta pero, no implica que la cause.

Hemos de entender que nuestra conducta está causada por la activación de distintos sistemas, automáticos y rígidos. Por eso, nos cuesta deshacernos de nuestras conductas problemáticas o hábitos que querríamos cambiar, pese a que con nuestra mente lo desearíamos.

Un atracón de comida, por ejemplo, no es una conducta controlable sino una compulsión; involuntaria y automática. Da igual lo que la persona piense en el momento de la compulsión, lo que inicia la aproximación de esta conducta son los ganglios basales (implicados en la conducta refleja), no el pensamiento.

Estas conductas se activan y aparecen ante señales relativas al contexto en el que, anteriormente, se ha conseguido placer. Al ser conductas reforzadas e involuntarias, hay personas con muchas dificultades para debilitarlas y no caer en ellas.

Por tanto, no es falta de entendimiento ("no entiende que esto sea dañino para él y por eso lo hace") o voluntad ("le falta voluntad, es un flojo").


2. Creencia errónea: “El cuerpo perfecto se ve en la televisión, el cine o las revistas”

Realidad: 

En nuestra cultura, a menudo se muestra que un cuerpo delgado es sinónimo de un cuerpo atractivo. Sin embargo, hay muchos prototipos que se alejan del modelo de la sociedad que son considerados atractivos. No hay cuerpo perfecto. 

Sin embargo, podemos entender aquel cuerpo perfecto como aquel que se alimenta sanamente y realiza una cantidad de ejercicio adecuado. Muchas veces, creemos que con las dietas que podemos ver en las revistas o la televisión podemos controlar el peso. 


Es necesario saber que las dietas de moda si no son supervisadas por un nutricionista o un doctor, nos pueden provocar daños en el organismo ya que pueden impedir que se ingieran los nutrientes suficientes para que nuestro cuerpo funcione correctamente o excederse en algunos.


3. Creencia errónea: “Hay alimentos que engordan o adelgazan”

Realidad: en el imaginario popular, se ubican los alimentos en función de si "engordan" o "adelgazan", sin justificación posible. Cuando se dice que un determinado alimento engorda es lo mismo que afirmar que estos aportan energía al organismo. Todos los nutrientes que contienen los alimentos, excepto el agua, las vitaminas y sales minerales, aportan energía. 


Por lo tanto, los alimentos aportan calorías a menos que se queden en el plato. No existen alimentos que engorden, sino proporciones y / o cantidades inadecuadas.


Muchas veces, debido a este imaginario popular, se priorizan los productos light antes que los alimentos. La industria alimentaria a través del marketing, nos transmite la idea errónea que los productos que nos ofrece son sanos, con beneficios para la salud como los famosos productos light/0% materia grasa que “supuestamente” nos ayudan a adelgazar.

¿Cuándo se ha visto anunciar en publicidad  a una manzana con frases del tipo 


“la fibra que tiene puede ayudar a saciarnos y a comer menos”? ?

La respuesta es: Nunca.  


Y sabemos por qué: 

La fruta es sana y barata. La industria alimentaria necesita sacar un beneficio económico cuantioso de sus productos: incluyen mensajes, colores llamativos, ingredientes como el chocolate para captar la atención del público 


(¿A quién no le gusta el chocolate?)

 Junto a la etiqueta light para que la gente pueda tomarlos sin culpabilidad. Esto provoca que no se elijan las opciones más saludables y se queden al margen alimentos que costando menos, aportando más nutrientes, nos ayudarían a tener mejor salud y, quizás, un peso más óptimo (hemos de tener en cuenta que algunos de los productos light son nulos en grasas y ricos en azúcares, hecho que los convierte en menos saciantes y tengamos más hambre a lo largo del día).


No son tan importantes los nutrientes (comer x grasas, x proteínas, x hidratos a lo largo del día), lo importante reside en hacer elecciones saludables: elegir alimentos y dejar al margen los productos creados por la industria alimentaria.




4. Creencia errónea: “Estoy cansado y tengo que tomar suplementos vitamínicos”

Realidad: En general, una dieta variada y equilibrada proporciona la cantidad de vitaminas y minerales que el cuerpo necesita. Debemos vigilar que en nuestra dieta no incluyamos demasiados alimentos procesados, ricos en grasas, azúcares; ya que esto nos puede hacer aumentar la sensación de cansancio.


Se recomienda el consumo de suplementos sólo bajo prescripción médica ya que la ingesta excesiva de suplementos puede causar patologías graves. Por lo tanto, si no hay una deficiencia clara, un suplemento de vitaminas no tiene efectos positivos.


5. Creencia errónea: “Saltarse comidas adelgaza”


Realidad: Es un mal hábito. El conocido “efecto rebote” sucede cuando la persona lleva un tiempo comiendo por debajo de sus calorías diarias, lo que hace que disminuya su metabolismo, cuando vuelve a comer con normalidad, come muy por encima de lo que su cuerpo está gastando, estos efectos ocurren incluso meses después de que la persona haya realizado la dieta. Además, favorece la aparición de ansiedad y ésta puede provocar una ingesta superior en las siguientes comidas.



Es recomendable comer de forma razonable, de 3 a 5 comidas, por ejemplo, para no llegar a las comidas con un hambre voraz. 

No obstante, el número de comidas dependerá de cada caso, es importante observar a la persona y ver qué le funciona mejor, preguntar por qué no funcionaron las dietas anteriores, hay personas que van mejor con cinco comidas al día y otras a las que le produce rechazo o estrés (no podemos ser otra fuente de estrés más porque generará rechazo).




6. Creencia errónea: “Los productos light no engordan”

Realidad: Un alimento light es aquel al que se le ha eliminado o reducido algún componente calórico. Es decir, que contiene menos calorías que la versión no light del mismo producto. Esto significa que pueden formar parte de una dieta de adelgazamiento, pero sin olvidar que son alimentos que tienen calorías y que por tanto, no se puede abusar de ellos porque en un exceso engordan. Tampoco los productos light deben desplazar el consumo de otros alimentos saludables como la fruta y la verdura.





Elisabet Aguilló
Psicologa y Coach especialista en alimentación 




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