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SOY GORDO ¿ES UN PROBLEMA?

Para esta sociedad, es importante tener un peso “normal”, “adecuado”. La obesidad resulta un estigma social en infancia temprana y adultez. En 1967, Staffieri preguntó a niños de 6 años su opinión sobre niños obesos. Las respuestas fueron vagos, feos, sucios, estúpidos, tramposos y mentirosos. Se ha visto que en niños de 3 años de edad ya tienen un estigma hacia el sobrepeso.

 Un estudio entre universitarios mostró que eran mejor valorados como pareja consumidores de cocaína o ladrones que personas con obesidad. También, el personal sanitario, incluso aquellos que se dedican a tratar con obesidad, muestran sesgo en el tratamiento de personas con obesidad (prestan peor atención sanitaria).

Así pues, muchos de nosotros, con kilos de más, querremos vernos mejor (e intentar conseguir ese ideal de peso que nuestra sociedad nos impone) y algunos optaremos por ponernos en forma o intentar comer mejor. No obstante, debemos tener en cuenta que nuestro cerebro tiende a compensar a nivel psicológico, de forma automática. Por ejemplo, cuando queremos ponernos en forma, nos metemos 1h de spinning y luego nos hartamos a comer un buen plato de comida basura ya que, pensamos que merecemos un homenaje por el esfuerzo realizado.

 Cuando queremos comer mejor, por ejemplo, tendemos a comer más de un producto que lleva la etiqueta “fitness, healthy, light. Las compensaciones que hacemos continuamente suelen ser inconscientes, por lo que es muy frecuente sobreestimar el ejercicio realizado e infraevaluar las calorías de un alimento.

Otra cosa a considerar es que, a diferencia de los animales, tendemos a ganar peso con mayor facilidad, mientras que perderlo nos cuesta más trabajo. El conocido “efecto rebote” sucede cuando la persona lleva un tiempo comiendo por debajo de sus calorías diarias, lo que hace que disminuya su metabolismo, cuando vuelve a comer con normalidad, come muy por encima de lo que su cuerpo está gastando, estos efectos ocurren incluso meses después de que la persona haya realizado la dieta.


Así que mi recomendación es la siguiente:

- Ejercicio: realizarlo a lo largo del día de intensidad moderada: recoger la casa, ir a tirar la basura, subir escaleras en lugar de ascensor, etc. (intentar evitar largos periodos de tiempo en el sofá). 

- Comida: comer de forma saludable y equilibrada: potenciar el consumo de frutas y verduras; no hacer tonterías de hoy como, mañana me doy un atracón; y no tener en casa demasiados productos insanos o light (si optamos por tenerlos que sean de un solo tipo. Por ejemplo, si nos gustan las galletas, solo tener galletas y no galletas, patatas fritas, chuches…en la variedad está el peligro). Si tenemos algún exceso, ser conscientes de esa comida y disfrutarla una vez al día y no a todas horas. 


Elisabet Aguiló
Psicóloga
Coach Especialista en Nutrición y Salud













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